Nutrición Enteral y Parenteral en Pacientes de Cuidados Intensivos
El soporte nutricional es un componente crítico del manejo de pacientes en la UCI. Descubre protocolos y vías de administración.
La Importancia del Soporte Nutricional en la UCI
Históricamente relegada en la priorización de cuidados críticos, la nutrición clínica se reconoce hoy como un pilar terapéutico central en el manejo integral del paciente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) veterinaria. Los pacientes críticos experimentan un estado hipercatabólico e hipermetabólico inducido por la respuesta neuroendocrina sistémica al estrés (trauma, sepsis, cirugía mayor). En este estado, el organismo moviliza aceleradamente las reservas de proteínas endógenas (músculo esquelético) para la síntesis de proteínas de fase aguda, gluconeogénesis y cicatrización tisular, conduciendo rápidamente a malnutrición proteico-calórica. La implementación precoz del soporte nutricional reduce significativamente las tasas de infección, previene atrofia de vellosidades intestinales, disminuye la translocación bacteriana y mejora los índices globales de supervivencia.
Evaluación del Requerimiento Energético
El cálculo preciso de los requerimientos nutricionales es esencial para evitar la subalimentación, que perpetúa el catabolismo, así como la sobrealimentación, que incrementa el trabajo ventilatorio (por mayor producción de CO2) y predispone a alteraciones metabólicas graves como el síndrome de realimentación (reflejo de severos desequilibrios en potasio, fósforo y magnesio). El Requerimiento Energético en Reposo (RER) se calcula habitualmente utilizando la fórmula alométrica: RER (kcal/día) = 70 x (Peso Corporal en kg)^0.75. Se recomienda iniciar alimentando al 25-33% del RER durante las primeras 24 horas e incrementar gradualmente hasta alcanzar el objetivo en 3-4 días, monitorizando estrictamente los electrolitos séricos.
Vías de Nutrición Enteral (NE)
La máxima en medicina intensiva reza: "Si el intestino funciona, úselo". La nutrición enteral es la vía de elección principal; es fisiológicamente superior, más segura y significativamente más económica que la nutrición parenteral, ya que mantiene la integridad estructural de la mucosa gastrointestinal y el tejido linfoide asociado al intestino (GALT).
Dispositivos y Selección de Tubos
Cuando el paciente rechaza la alimentación voluntaria durante más de tres días (incluyendo el historial de anorexia previo al ingreso), está indicada la colocación de sondas de alimentación. Los tubos nasoesofágicos o nasogástricos (NE/NG) son de fácil colocación bajo mínima restricción y permiten el inicio inmediato de soporte nutricional con dietas líquidas. Para requerimientos a mediano y largo plazo (semanas a meses), las sondas de esofagostomía o gastrostomía (tubos PEG) son preferidas, ya que posibilitan la administración de dietas comerciales espesas, agua y medicación de manera cómoda para el paciente y el propietario tras el alta.
Nutrición Parenteral (NP)
La Nutrición Parenteral se reserva de manera exclusiva para aquellos pacientes con intolerancia gastrointestinal severa, vómitos incoercibles, íleo paralítico marcado, riesgo elevado de aspiración, o en aquellos en los que es necesario un descanso completo del tracto GI (ej. pancreatitis necrotizante severa inicial). Esta vía administra macronutrientes (aminoácidos, dextrosa, lípidos) y micronutrientes directamente en el torrente circulatorio.
Nutrición Parenteral Total (NPT) y Parcial (NPP)
La NPT cubre el 100% de los requerimientos calóricos y proteicos y debe ser infundida inexcusablemente a través de un catéter venoso central debido a su elevada osmolaridad (frecuentemente > 1000 mOsm/L), la cual causaría flebitis severa en venas periféricas. La NPP, por su parte, posee una osmolaridad menor (< 750 mOsm/L) y puede ser administrada por vía periférica, pero generalmente solo es capaz de cubrir una fracción parcial del RER, actuando más como un "puente" terapéutico. El uso de nutrición parenteral exige una asepsia extremadamente rigurosa, catéteres de uso exclusivo, y una monitorización exhaustiva debido al elevado riesgo de complicaciones asociadas: sepsis relacionada al catéter, hiperglucemia, hiperlipemia y graves desórdenes electrolíticos.