Manejo de la Hiperplasia Prostática Benigna y su Efecto en la Fertilidad
La Hiperplasia Prostática Benigna es el trastorno prostático más común en machos no castrados, afectando su calidad de vida y su fertilidad reproductiva.
¿Qué es la Hiperplasia Prostática Benigna (HPB)?
La HPB es el aumento del tamaño de la glándula prostática impulsado por cambios hormonales crónicos asociados a la edad. Es un proceso casi fisiológico que afecta a la mayoría de los perros machos enteros (no castrados) mayores de cinco o seis años. La hipertrofia está mediada principalmente por el metabolito activo de la testosterona, la dihidrotestosterona (DHT).
Consecuencias sobre la Reproducción
La próstata produce una parte vital del fluido seminal que nutre y transporta a los espermatozoides. Cuando está hiperplásica, su estructura interna se altera, favoreciendo la formación de quistes y la predisposición a infecciones (prostatitis). Esto disminuye drásticamente la calidad y volumen del eyaculado, generando hemospermia (sangre en el semen) y reduciendo la fertilidad del macho.
Signos Clínicos
Además de la infertilidad, los pacientes con HPB pueden manifestar dificultad para defecar (tenesmo) debido a que la próstata agrandada comprime el recto. También pueden presentar goteo sanguinolento independiente de la micción y dolor abdominal.
Abordaje Terapéutico
El tratamiento definitivo para la HPB es la castración, que induce una rápida atrofia prostática. Sin embargo, en machos reproductores de alto valor zootécnico, se pueden utilizar tratamientos médicos conservadores, como antiandrógenos (acetato de osaterona o finasterida), que reducen el tamaño de la glándula preservando temporalmente la producción de testosterona y la fertilidad.